Después de analizar la lectura, logro percatarme que los conceptos y metodología empleada para la enseñanza de la historia en mis grupos de aprendizaje, no dista de la teoría que se maneja, pues he tratado de seguirla auxiliándome de diversas estrategias que le permitan a los niños conocer la historia de manera crítica y reflexiva hacia los acontecimientos que se les presentan, dándole una orientación dinámica y lúdica. Sin embargo, surgen ciertas limitantes en el momento de llegar a esos conceptos claves y determinantes para alcanzar los prósitos esperados en los alumnos: análisis-crítico, que si no son orientados de manera adecuada, no se alcanzarán. Y para ello, resulta importante, implementar al trabajo el planteamiento de una SITUACIÓN-PROBLEMA que permita al niño, cear una movilización de saberes para tomar decisiones y deliberar sobre las causas y consecuencias de acontecimientos tanto remotos, como actuales para la población y directos sobre sus familias o vida personal.
No sólo debemos utilizar estrategias innovadoras y atractivas, sino darle la orientación adecuada para formar alumnos reflexivos e investigadores de los acontecimientos de su entorno y realidad actuales. Está en nosotros, los docentes, crear esas situaciones problemáticas que propicien en el niño reflexionar sobre las representaciones que ya tienen para enfrentarlas a otras que les permitan integrarlas y formar nuevas representaciones de sus conocimientos y llegar a una metacognición.
Para complementar la concepción de mi labor docente sobre la enseñanza de la historia, me fue necesario analizarla desde otro punto de vista que parte precisamente del planteamiento de la situación problemática, que no debe representar algo de difícil acceso para el alumno, sino de la apertura de un espacio que lo invite a reflexionar.
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