Otra vez sin recreo ¡no puede ser! como me molesta quedarme sin recreo, y otra vez por culpa de mi mamá, con lo que me gusta andar corriendo y divertirme jugando futbol. Y todo porque otra vez no me compró las cartulinas que me encargó la maestra para hacer la línea del tiempo. ¿Por qué no me compran lo que me encargan en la escuela?, y además, ya me dijo que tampoco me comprará la mochila de Spiderman que ví en el mercadito del centro, porque esta que tengo ya se le descompuso el cierre varias veces y ya tiene varios agujeros, siempre se me pierden los lapicen que se escapan por ahí. ¿Irá a tardar mucho en llegar hoy mi mamá? es que ya tengo hambre y no tarda en terminar el recreo, ojalá se apure y no se le vaya a olvidar traerme el desayuno como ayer que me quedé sin comer toda la mañana. Si me hubiera dado una moneda temprano, ya me hubiera comprado unas gorditas. Yo creo que se le olvida y ha de tener mucho trabajo en la casa, por eso no llega. Allí viene mi amiguito Enrique, como me gustaría salir al recreo todos los días como él, es que siempre trae todo lo que nos piden, hasta manzanas le regala a la maestra, como su papá está trabajando en Estados Unidos, les manda mucho dinero a su mamá y a sus tres hermanos, tiene de todo: una computadora, un balón del América, una patineta y hasta una mochila nueva. A mí también me gustaría tener de todo, lo único que no me gustaría es estar lejos de mi papá, ¡uyyyy! me contó que ya ni se acuerda como es su cara, cuando se fue era muy pequeño y no sabe cuando regresará, sólo sé que le habla por teléfono todos los domingos. Que triste sería que mi papá tuviera que irse a buscar trabajo a otro lado porque ya no jugaría con él, ni me contaría cuentos y ¿quién me llevaría al entrenamiento de futbol? Lo bueno es que eso no va a pasar porque mi papá trabaja cortando caña en un terreno muy grande, igual que los papás de mis amigos y como él es ingeniero sabe cómo cortar cada caña. Sólo que se va muy temprano a trabajar y cuando me levanto ya no está, pero cuando está oscureciendo cerca de las siete de la tarde, ya lo estoy esperando para que me cuente todas las historias que sabe (las de terror son mis favoritas), sólo que a veces se queda dormido antes de terminarla porque llega muy cansado. ¡Por fin! Allá viene mi mami y que veo, trae mi comida ¡mmmmmmm! Ojalá sean los taquitos de frijol que tanto me gustan con cafecito porque ella es la mejor mamá del mundo.
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